Primera Lectura

Filipenses 2:5-11

Se rebajó, por eso Dios lo levantó

5 Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús,

6 el cual, siendo de condición divina,
no consideró como presa codiciable
el ser igual a Dios,

7 sino que se anonadó a sí mismo
tomando la forma de siervo,
hecho semejante a los hombres;
y, mostrándose igual que los demás hombres,

8 se humilló a sí mismo haciéndose obediente
hasta la muerte,
y muerte de cruz.

9 Y por eso Dios lo exaltó
y le otorgó el nombre
que está sobre todo nombre;

10 para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en los cielos, en la tierra y en los abismos,

11 y toda lengua confiese:
«¡Jesucristo es el Señor!»,
para gloria de Dios Padre.

Salmo

Salmo 22:26-32

26 Te alabaré ante la gran asamblea.
Cumpliré mis votos delante de quienes le temen.

27 Los pobres comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que le buscan.
¡Que vuestro corazón viva por siempre!

28 Se acordarán y se convertirán al Señor
los enteros confines de la tierra;
se postrarán en su presencia
todas las familias de las naciones,

29 porque del Señor es el Reino,
Él domina a las naciones.

30 Ante Él solo se postrarán los que duermen en la tierra,
ante Él doblarán la rodilla cuantos bajan al polvo.
Pero mi alma vivirá para Él.

31 Mi descendencia le servirá,
hablará del Señor a la generación venidera,

32 y proclamarán su justicia
al pueblo que ha de nacer: «Así lo hará el Señor».

Aclamación antes del Evangelio

Venid a mí todos los estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré —dice el Señor—.

Evangelio

Lucas 14:15-24

Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa

15 Cuando oyó esto uno de los comensales, le dijo:
—Bienaventurado el que coma el pan en el Reino de Dios.

16 Pero él le dijo:
—Un hombre daba una gran cena e invitó a muchos.

17 Y envió a su siervo a la hora de la cena para decir a los invitados: «Venid, que ya está todo preparado».

18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: «He comprado un campo y tengo necesidad de ir a verlo; te ruego que me des por excusado».

19 Y otro dijo: «Compré cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlas; te ruego que me des por excusado».

20 Otro dijo: «Acabo de casarme, y por eso no puedo ir».

21 Regresó el siervo y contó esto a su señor. Entonces, irritado el amo de la casa, le dijo a su siervo: «Sal ahora mismo a las plazas y calles de la ciudad y trae aquí a los pobres, a los tullidos, a los ciegos y a los cojos».

22 Y el siervo dijo: «Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio».

23 Entonces dijo el señor a su siervo: «Sal a los caminos y a los cercados y obliga a entrar, para que se llene mi casa.

24 Porque os aseguro que ninguno de aquellos hombres invitados gustará mi cena».