Hoy, Miércoles Santo, termina la primera parte de la Semana Santa, la Semana Mayor. Mañana, jueves, se da inicio al Triduo Pascual, núcleo de las celebraciones litúrgicas de la Iglesia dentro el año.
Miércoles, el Día de la Traición
El plan para matar al Maestro está en marcha. Por esta razón, muchos se refieren al Miércoles Santo como “el primer día de luto de la Iglesia”.
Judas, a quien Jesús “trató como a un amigo” (Mt 26, 50)
A continuación se reproducen algunos párrafos de la Audiencia General del Papa Benedicto XVI del 18 de octubre de 2006. Todos ellos muestran un aspecto crucial de la traición de Judas, y pueden contribuir a la reflexión:
(…) [Varios] pasajes muestran que la traición se estaba gestando: “Aquel que lo traicionaba”, se dice de él [Judas] durante la última Cena, después del anuncio de la traición (cf. Mt 26, 25) y luego en el momento en que Jesús fue arrestado (cf. Mt 26, 46. 48; Jn 18, 2. 5)… La traición en cuanto tal tuvo lugar en dos momentos: ante todo en su gestación, cuando Judas se pone de acuerdo con los enemigos de Jesús por treinta monedas de plata, y después en su ejecución con el beso que dio al Maestro en Getsemaní.
En cualquier caso, los evangelistas insisten en que le correspondía con pleno derecho el título de Apóstol: repetidamente se le llama “uno de los Doce” (Mt 26, 14. 47; Mc 14, 10. 20; Jn 6, 71) o “del número de los Doce” (Lc 22, 3). Más aún, en dos ocasiones Jesús, dirigiéndose a los Apóstoles y hablando precisamente de él, lo indica como “uno de vosotros” (Mt 26, 21; Mc 14, 18; Jn 6, 70; 13, 21).
Es todavía más profundo el misterio sobre su suerte eterna, sabiendo que Judas “acosado por el remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: ‘Pequé entregando sangre inocente’ (Mt 27, 3-4). Aunque luego se alejó para ahorcarse (cf. Mt 27, 5).
Una segunda pregunta atañe al motivo del comportamiento de Judas: ¿por qué traicionó a Jesús? (…) Algunos recurren al factor de la avidez por el dinero; otros dan una explicación de carácter mesiánico: Judas habría quedado decepcionado al ver que Jesús no incluía en su programa de vida la liberación político-militar de su país.
(Los énfasis en ‘negritas’ son nuestros. Para ver el texto completo haz clic aquí)
Un acercamiento al Evangelio de hoy, Miércoles Santo
La lectura del Evangelio de hoy está tomada de San Mateo 26, 14 – 25. Jesús y los doce se encuentran a la espera de la Pascua. Los versículos introductorios registran el momento en que Jesús es traicionado:
El Iscariote, en su corazón endurecido, en su mirada corta, había resuelto entregar al amigo y Maestro. Las dudas se “habían disipado” para él: Jesús le había causado una gran decepción, era alguien que no cumplía con sus “estándares” o expectativas; o, si acaso quedase una mínima posibilidad, quizás, al verse enfrentado a la muerte, Jesús por fin “despertaría” y se rebelaría contra el invasor romano. Así su decepción desaparecería de cuajo y lo convertiría a él, Judas Iscariote, en el héroe que precipitó la “revolución” de Israel. Nada de esto sucedió. Y si existió alguna vez el deseo de darle “una última oportunidad” al Señor, sin duda, esta no habría nacido ni de la fe ni de la esperanza, y mucho menos del amor.
Al entregar al Maestro por treinta monedas, el Iscariote, quien presumía ser el más astuto de los discípulos, dejaba en evidencia que no había entendido nada sobre el Mesías; y que, por lo tanto, habría de fallar en todos sus cálculos. Creyéndose “vivo”, ya podía ser contado entre los muertos:
«Y mientras comían, [Jesús] dijo: “Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará”.

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