Moniciones para el Décimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B

MONICIÓN DE ENTRADA

  • Bienvenidos a la fiesta del Señor, al banquete de la Eucaristía.

    Los seguidores de Jesús, antes de tener un nombre, tuvieron la fracción del pan, la eucaristía. La Iglesia nació y nace cada día en torno a la mesa eucarística.

    El Señor nos invita un domingo más a escuchar la palabra y a participar a su mesa. El Señor satisface el hambre del corazón con el pan de vida y nos envía a compartirlo con los hermanos.

  • Las Sagradas Escrituras siempre nos revelan a Dios. Hoy el Antiguo Testamento junto con el capítulo seis de San Juan nos habla sobre la multiplicación de los panes. Este tema sirve de base para la enseñanza de Cristo sobre la Eucaristía. Jesús tomó pan, dio gracias y lo repartió personalmente a la multitud. La gente entusiasmada, lo proclamó Mesías, pero no comprendieron bien el signo. Abramos nuestras mentes y nuestros corazones al misterio que vamos a celebrar y pidamos la gracia de conocer mejor a Jesús. De pie para recibir al celebrante y a los ministros de esta Misa.

    Celebremos con gozo al Dios que nos congrega en torno a su mesa.

    Entonemos juntos el canto de entrada.

    MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
    Eliseo multiplica veinte panes de cebada

    Primera lectura: 2 Reyes 4,42-44

  • La primera lectura tomada del segundo libro de los Reyes, nos refiere el milagro de la multiplicación de los panes por la intercesión del Profeta Eliseo. Él hace visible a Dios, no solamente por sus enseñanzas, sino también por sus acciones. En el Evangelio de hoy, Cristo mismo va a realizar el milagro de los panes.
  • El autor de esta historia nos cuenta el viaje de la escasez a la abundancia. Un viaje en compañía de Dios. Los milagros del profeta Elías renuevan nuestra esperanza de reconciliación y nuestra fe en Dios que nunca abandona a su pueblo. La acción de Elías es símbolo de Jesús que vino a alimentar a los creyentes.

    Escuchemos la proclamación de la Palabra de Dios.

    MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
    Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo

    Segunda lectura: Efesios 4, 1-6

  • San Pablo en su carta a los efesios nos dice que debemos poner en práctica la humildad, la amabilidad, la comprensión, pero sobre todo la unidad. Por nuestro bautismo formamos un cuerpo con un alma en el Espíritu. Escuchemos.
  • Pablo recomienda a todos los cristianos que “vivan una vida digna de la llamada que han recibido”.Y nos recuerda cinco palabras básicas de la fe: humildad, mansedumbre, paciencia, amor y unidad.

    Escuchemos la proclamación de la Palabra de Dios.

    MONICIÓN AL EVANGELIO
    Multiplicaciones de los panes y peces por Jesús

    Tercera lectura: Juan 6, 1-15

  • En el evangelio de hoy, a través del signo del pan, Jesús se manifiesta como pan para la vida del mundo.
    Multiplicar el pan es multiplicar la solidaridad y la hermandad.
    La abundancia con la que Dios nos bendice tiene que ser compartida. La abundancia de su amor tiene que llegar a todos sus hijos.

    Escuchemos la proclamación del Evangelio.

  • Empezando hoy y siguiendo en los próximos cuatro domingos vamos a escuchar el capítulo seis del Evangelio según San Juan, sobre el discurso del Pan de Vida. El pasaje de hoy se refiere a la multiplicación de los panes y de los peces por Cristo. Es signo de Eucaristía. El pan, fruto del trabajo del hombre, puesto en manos del Señor, produce la Vida nueva que nunca termina. Como aclamación a esta Buena Nueva, entonemos el Aleluya.

    Oración de los fieles

    1. Para que la caridad de la Iglesia reproduzca el milagro del maná multiplicado, roguemos al Señor.

    2. Para que los saciados de pan tengan hambre de justicia y sepan compartir su riqueza, roguemos al Señor.

    3. Para que el mundo del hambre obtenga el pan que necesita y pueda apetecer el otro pan, roguemos al Señor.

    4. Para que los jóvenes respondan al llamado del Señor a la vida religiosa y sacerdotal, roguemos al Señor.

    5. Para que, participando del pan de la Eucaristía, sepamos compartir con los demás el pan de nuestra existencia, roguemos al Señor.

    Exhortación final

    Te bendecimos, Dios de los pobres y hambrientos del mundo,porque Jesús se compadeció de la gente extenuada y famélica, y repartió en abundancia el pan del reino a los pobres.
    Él invita también a su mesa eucarística a todos sus hijos,como hermanos que participamos del mismo pan familiar.

    Nosotros queremos celebrar dignamente la cena del Señor, con un corazón abierto al amor y la fraternidad universal,compartiendo la fe, el pan y la vida con nuestros hermanos, especialmente con los más pobres de bienes y derechos.

    Danos, Señor, hambre del pan de vida que eres tú, y sáciala definitivamente en el banquete de tu reino. Amén.